5 cosas que aprendí al darme un Coffee Break

Todos saben que comenzar es difícil. Todos, excepto los soñadores. Por eso, cuando Flor me invitó a un Beer Break para hablar de ideas y sueños, (por aquel entonces no sabíamos que cambiaríamos las cervezas por cafés), para mí fue bastante fácil decirle que sí. Que sí, pero que me tenía que esperar hasta Febrero pues ya tenía un viaje programado a Rusia. Que sí, porque ya tenemos un proyecto en común, Non Girly Blue. Que sí, porque si lo habíamos logrado una vez, ¿por qué no una segunda vez?

Esa noche de diciembre hablamos mucho, como siempre lo hacemos. Hablamos de lo bueno de la industria, de lo malo de los sistemas, de lo extraño de este mundo en constante flux. Hablamos de los sueños, esos que desde que nacen comienzan a crecer y que por más que uno intente evadirlos siempre encuentran formas de manifestarse, de salir a la superficie y gritar “no puedes ignorarme”, y los ves dos, cinco, diez años después, para nada descoloridos, para nada desnutridos, sino que fortificados, nutridos por las entrañas, por el corazón.
Así platicamos esa noche.

Era diciembre y no teníamos nombre. No teníamos procesos. No teníamos esos archivos en Excel que registran números y fechas y que documentan los logros y los retos, esos que nos enseñan cómo hacer las cosas mejor. No teníamos nada, ni siquiera la remota idea de que materializar sueños es más trabajo que el trabajo.

Cuatro meses después miro hacia atrás, no para coger impulso, sino que para ver el camino recorrido. Para entender que aunque el mundo te venda la idea de “perseguir tus sueños”, de “emprender”, de “ser independiente”, realmente son pocos aquellos que te hablan cómo lograrlo, y que son escasos quienes te ayudan a recorrer camino.

Por eso, acá quiero compartirles 5 cosas que he aprendido hasta la fecha dentro de este Coffee Break.

1. Aterrizar requiere habilidades.
Todo el mundo tiene ideas. Todos. Pero, ¿Qué pasa cuando crees en una de ellas y no sabés cómo bajarla a tierra? Soñar es fácil, es gratis, pero accionar los mecanismos para comenzar a bajar a tierra es otra historia. Para que me entiendan, aterrizar una idea es similar a aterrizar en Toncontín: intrincado, lleno de vueltas y turbulencias, de una pista de aterrizaje demasiado corta y un frenazo violento obligado porque si no lo hacés, terminás en un accidente fatal al otro lado de la carretera. Así es comenzar una empresa con cero conocimiento, cero capital, cero alianzas pero mil ganas de materializar los sueños. No cualquiera aterriza en Toncontín, el segundo aeropuerto más peligroso del mundo. Aterrizar requiere conocimiento, preparación y también ser consciente que cualquier idea por más ingeniosa que parezca, tiene el potencial de estrellarse en el camino. Lo que me lleva al aprendizaje #2.

2. La importancia de los sistemas.
Salirse de la industria publicitaria como la conocemos es un ideal, un acto de rebeldía, un sueño por hacer realidad. Sí… Sentir la libertad de hacer lo que te plazca, de trazar tu propio norte, de alzar tus propias banderas… es lindo, es necesario, pero solamente es el primer paso. Para echar andar una idea es necesario fijar rumbos y trazar caminos, en otras palabras, planificar. Mi parte funcional-racional, y la experiencia, me ha demostrado múltiples veces en situaciones diferentes que sin un sistema no se llega muy lejos. La idea acá no es “construir” un sistema, tal acercamiento es un error. Hasta el mejor de los sistemas si se aborda desde la visión de “construcción” llega a ser complicado, engorroso y rígido. La importancia de un sistema no es para encasillar, no es para definir y mucho menos es para ser respetado. Un sistema es para delinear los potenciales caminos y, con el tiempo, la práctica, la experiencia, modificarlo, mejorarlo, botarlo y reinventarlo. Un sistema es como el cuerpo, es una cosa orgánica, mutable y cambiante.

3. Ser dueño comienza desde adentro.
No basta con decir “tengo una idea”, o decir “comencemos una empresa”. Ese es solo el primer paso. Para llevar a cabo una idea es fundamental sentirse dueño, apersonarse —como diría el papá de una amiga colombiana; es apropiarse de las ideas, de los procesos, de los retos, de los fracasos, de los logros. Sentirse dueño porque si uno no camina, tampoco camina la cosa. Porque si uno no es dueño, nadie más lo será; pero más que dueño de algo se trata de sentirse dueño de uno mismo, de entender que todo lo que se hace comienza con la responsabilidad, de entender que lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace, no sólo deben ser congruentes, sino que deben estar alineados. Si tener una idea es el primer paso, yo diría que adueñarse de la idea es el segundo.

4. Entender que no se puede solo.
Nadie es líder de una banda de una sola persona. Fueron las conexiones de la vida que me puso desde el comienzo muy buenos mentores. Cuando yo tenía 22 años, mi primer jefe, amigo y maestro Gustavo Gutiérrez me enseño con acciones que esta industria no es de glorias individuales. Que ese ego de “one-man-show” solo te lleva al deterioro. Esta ya no es una industria de egos individuales, de estrellas creativas que buscan tocar el fuego. El verdadero poder está en el colectivo, en la capacidad y necesidad humana de colaborar, de participar, de crecer, aprender y reaprender, de adaptar y remezclar. El éxito no radica en aprender cosas nuevas todos los días, el éxito radica en saber de qué se carece y buscar aliados que crean en tí y te ayuden a llegar a donde quieres llegar.

5. La energía femenina es creativa.
Y es acá donde llego a este punto, que más que aprendizaje, es una verdad: la energía femenina es creativa. Fue nuestra asesora Cristina Alvarez de Credisol, quien entre sesiones financieras, que además parecían clases de inteligencia emocional, empoderamiento femenino y visualización hacia un futuro colectivo y armónico, nos ayudó a redescrubrir esta verdad. Porque, ¿Qué es lo que pasa? Venimos de una industria creativa dominada por hombres, diseccionada por overheads y controlada por órdenes de trabajo que en lugar de rentabilizar, destruyen el espíritu creativo. Una industria donde el camino creativo para una mujer no es ni ⅓ de lo que vivió Peggy Olson en la tan afamanda serie “MadMen”, porque si se llamara MadWoman seguramente fuera una secuela a esa película “Durmiendo con el Enemigo”. Si señores, la industria creativa es dura. Es esa donde apenas 3% son directoras creativas. Esa donde ser reconocida como “creativa” es un mito porque de 5 lugares donde he trabajado, solo en 1 habían directoras creativas y ambas renunciaron. Esa donde muchas tiran la toalla y migran a cuentas, a medios, a planning; o terminan saliéndose del juego porque dejamos de creer en nuestros superpoderes, porque les creemos y olvidamos la verdad: que la energía femenina es, por naturaleza primero y por derecho después, creativa. Si no me creen, simplemente recuerden su infancia, ¿Quién se inventaba los juegos cuando esperaban aburridos en la sala del doctor? ¿Quién encendía sus paladares con la comida? ¿Quién se inventaba las historias para explicar el mundo? ¿Quién planificaba las vacaciones? ¿Quién? Piénsenlo. Recuérdenlo. Repítanlo: la energía femenina ES creativa.

Y así, esos son algunos de los aprendizajes que me ha dejado este Coffee Break. Vendrán más, así como vendrán más coffee breaks, más retos y más logros.
Vendrán más.

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5 razones para comenzar proyectos personales.

walk the talk

Si, lo hice otra vez. Googlear mi nombre, no por hedonismo, más bien para verificar la consistencia de mi imagen personal digital. Además, con la edad, la privacidad cobra importancia y es necesario ver que “ven” los otros, digo pues, por aquello de los stalkers.

En fin, lo importante es que entre enlaces, enlaces y enlaces de mi vida digital, me encontré con mi “yo” del 2009, cuando era nada más que una joven llena de sueños e ideas. Cuando decidí ser desempleada y renunciar de mi primer trabajo en agencia de publicidad, cuando juré y juré “jamás regresar”, cuando lo único que me hacía falta era un iPhone para grabar y hacer más cosas (eso decía yo), cuando proclamé que de dónde venía el dinero no era lo importante sino que “emprender” todas esas ideas que… ahora, en el 2015 han crecido y me siguen dando vuelta en la cabeza, mientras la lista de proyectos personales, en lugar de disminuir, aumenta día a día, porque soy pésima para las fechas límite, porque no tengo a quién entregar.  Si, @haroldcaceres tiene razón: conceptualizo demasiado. Soy tan dreamer, me faltan manos.

Luego de que mi yo del pasado me abofeteara con “5 razones para comenzar proyectos personales” no puedo hacer más que compartir con ustedes estas breves razones, que considero válidas todavía.

*

5 razones para comenzar proyectos personales
[reblogged by helio colectivo]

El trabajo conlleva dos grandes motivaciones: el amor y la rentabilidad. Pero muchas veces nos enfocamos más en producir para alguien más y aunque la satisfacción es personal y económica, los proyectos personales también deben ser considerados como parte de la actividad de cada persona ¿por qué?

1. Libertad creativa. Al no estar sujeto a briefs ni a necesidades puramente comerciales puedes divagar más sobre alguna idea y ejecución innovadora.

2. Tiempo para ti. Muchas personas consideran que dedicarse tiempo es una pérdida de tiempo. Muchas personas deciden “descansar” viendo televisión; personalmente creo que ver TV es perder el tiempo, y se descansa mejor “creando”. No necesariamente tiene que ser algo gráfico o relacionado con tu trabajo, puede ser una receta de cocina, un cuento, jardinería. Lo importante es crear algo personalmente satisfactorio.

3. Experimentación. Muchos proyectos (por no decir todos) delimitan tiempos de producción cortos y tiempos de entrega imposibles, por lo que el factor “experimentación” queda relegado, llevando a las mismas fórmulas para abordar un problema. Al realizar tus propios proyectos, tienes el tiempo para experimentar, desarrollar o potencial alguna habilidad.

4. Diversión. Muchos proyectos personales son una alternativa para mantenerse activos, pero también debe ser una oportunidad para divertirse. Si puedes involucrar a más personas, no solamente tienes más perspectivas sobre una misma idea, sino que también interactúas y socializas. El punto aquí es olvidar el stress diario y divertirse.

5. Portafolio. Cada trabajo que realizas suma a tu portafolio. Tener proyectos personales demuestra tu amor por lo que haces, tu deseo de continuar creando y dice mucho de tu motivación personal ante la producción de ideas. [edit. 2015] Además, los proyectos desarrollados en los que sumas esfuerzos económicos y rentables determinan la facilidad futura de obtener financiamientos.

Es difícil encontrar el tiempo para comenzar y terminar un proyecto personal. Muchos de mis amigos dicen “cuando tenga tiempo”, “en vacaciones”, “necesito aprender primero”, “cuando tenga dinero”, pero realmente es solo una excusa para no comenzar a hacer algo, puede ser miedo, falta de motivación o cualquier otro factor.

Si de verdad quieres emprender el proyecto, no importa lo que hagas, sin duda lo llevarás a cabo.

¿Qué te detiene para comenzar?.

Unhappy Humans at work.

“Your work is going to fill a large part of your life, and the only way to be truly satisfied is to do what you believe is great work. And the only way to do great work is to love what you do. If you haven’t found it yet, keep looking. Don’t settle. As with all matters of the heart, you’ll know when you find it.” —Steve Jobs

I feel it is so cliché having to quote Steve Jobs, however, if he is quoted that much is because he is so damn right. When I first watched his Stanford Commencement Address, I felt inspired (who doesn’t?). I really love the way he becomes intimate by sharing stories… so today, I want to share a Happy story with you.

After inspiration faded away, I began asking myself about what I love. I had a great job at an agency I still consider to be family and community instead of a team work… but back then, I didn’t want to settle so I thought “Gee, what is it that I love doing that much?”

After some introspection, I found that I’m an evolving human being with a curiosity as dangerous as that of a cat. Secondly, I found that I’m a sucker for information: I love procrastinating, cool-hunting, researching if you must call it in a “professional” sounding way. After winning the lottery (I’ve never won the lottery but I think that finding this kind of insights ought to feel like that), another me (a sleazy alter-ego), whispered in my ear that I couldn’t make a living on what I am or what I love doing; that maybe this Steve Jobs’ advice meant that I had to learn to love what I did instead of going after what I loved.

Later I knew that thinking this way was a highway to mediocracy.

~

I consider myself as a modest cat. I don’t really need nor want much to live. All I need is to express. Since childhood, all I wanted to be was an artist. I wanted to create beautiful images for the world to enjoy. I wanted to capture emotion on a single perfectly crafted frame. I wanted to share a point of view and create concepts that would entice people so much that we would change our way to look at the world together. That’s what great art is all about.

From an industry perspective, all I wanted was to create  sticky heart-felt ideas such as MasterCard’s “Priceless” campaign or McDonald’s “I’m Loving It” campaign.

“Too dreamy” the sleazy alter-ego thought.

Due to [insert any excuse here], I ended up in the advertising world: jumping from one agency to another, working along with fantastic creative human beings, learning to do and forcing myself to love a job for which I invested myself for so many years at the university… but there was a catch: I never wanted to be a MadWoman. I never aimed to travel and shoot T.V. commercials, design billboards or build websites. I never dreamed of winning Cannes Lions or Clios. I never thought of myself as a selling agent and I never saw myself as a commodity to the marketing/sales department.

So I left. I’ve never had trouble [inserting any excuse here] to leave but this time I didn’t excuse myself, this time I was brutally honest about why I wanted to leave.

I trust my intuition when it comes to the heart matters and as well as my friend the rat Remy, I too have a highly developed sense of smell and I can tell when something’s rotten in Denmark… I know when things just don’t feel right.

I’ve left so many jobs that my resume starts being asked about my leaving, but it’s not the jobs thing or the Human Resources inquiries what’s important. What’s important here is that I left my love and my dream too.

~

Over year ago, I had an epiphany, a brief moment of clarity that “the art of choosing is also the art of leaving and that the art of leaving is also the art of finding the unexpected.” A happy friend who now lives in Budapest with her husband and beautiful girls even shared a poem with me about this losing art.

Now, when I think about this epiphany I think it’s true but it’s bullshit at the same time. I realise how stupid “choosing” is. I found that I don’t have to choose anything since choosing is the art of closing to posibilites because “something is desired”, and that this “desire” is nothing but a mutating opinion.

And there’s nothing more stupid than to be miserable over mutating opinions, meaning: doing what you don’t love. If you don’t know what you love, you are doomed to spend your days “excusing” yourself for your non-development, for your unproductiveness, for your wasted time, for your unhappiness.

This is how I can define failure and in spite of my professional career advancements, I’ve been productive at failing for so many years.

However, when I think about my Failure Master, it is fair to think about the Happy Human Company I discovered unexpectedly and that made this MBA bearable: valuable gems of advice and warm hearts have crossed the sky and lit my way.

Last year, a-now-happy-back-then-miserable-soon-to-be-dad friend of mine hated his agency responsibilities as much as I did. He resigned his status quo to work independently and build a pizza joint.

He recommended me that I had to read Scott Belsky, here’s an advice extracted from his book “Making Things Happen” :

“Productivity is not about how efficient you are at work. Productivity is really about how well you are to make an impact in what matters most to you.”

A box of full of paint, watercolours, pastels, ink and brushes; folders of quality artist papers and canvases; a box of written notebooks, newspaper cut-ups and random papers lay in my house. Loads of word documents, spreadsheets and annotations are stored in my computer. Tons of ideas in my head waiting to meet the world.

Yes, I know what I love. I commit myself to be truly productive.

I hope you commit to your love too.

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