Porque nos hacemos duros

¿Y por qué cierran La Luna?

Esa fue la pregunta de la noche. Todos los que preguntaron, más de una vez estuvieron allí. Mi respuesta hacia ellos es ¿por qué no regresaste?

Todo se transforma. Y muchas veces ese amor que teníamos hacia algo no es que desapareció, sino que simplemente se congeló porque nos hacemos duros. Hacemos “callo” como dicen. Y volamos hacia cosas nuevas.

La Luna, después de 20 años, siempre fue nueva. Anoche, la última noche, todo estaba impregnado de tanta amistad. De historias que comenzado y terminaron. De familias que surgieron y se desvanecieron. De tantas risas y buenos amigos que solo compartían una sola cosa: la amistad.

Los recuerdos van y vienen. Anoche, La Luna dejo de ser un espacio de arte y se convirtió en un órgano latiendo con vida más que nunca. Con amigos que festejaban la amistad. Al final de todo, agradecían cada momento que ahí compartieron y que saben que volverán a compartir… en otras vidas.

¿Y por qué cierran La Luna? Preguntaban. Porque ahora hay más satélites artísticos culturales.

“La Luna cierra ciclo”

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